El Diablo y Simon (I): La firma
“Este es un relato corto que por ningún lado encontré en español. Lo leí hace tiempo y esta divertido.“
Luego de muchos meses de la más intensa investigación y el estudio de incontables manuscritos medio borrosos, Simon Flagg lo logró, contactó al diablo. Siendo una competente mediavalista, su esposa probó ser invaluable en la tarea. Él, siendo un mero matemático, estaba difícilmente capacitado para decifrar grafos en Latín, particularmente cuando términos complicados de demoniología del siglo décimo aparecían, por lo que fué afortunado que ella pudiera ayudarle.
Pasadas las primeras discusiones y malos entendidos, Simon y el Diablo se calmaron y comenzaron a negociar. El Diablo no estaba muy feliz, Simon había declinado sin respeto muchos de sus gambitos fácilmente detectando la trampa que se le tendía en cada uno.
- Supón que escuchas una propuesta distinta de mí. Sugirió Simón. Es algo directo.
El Diablo giró irritante su cola con una mano, así como un hombre haría con su llavero. Obviamente se sintió injuriado.
- “Esta bien”, aceptó, con una voz poco amable. “No podría ser tan malo. Escuchemos tu propuesta.”
- “Yo haré una pregunta”, comenzó Simon, y el Diablo mostró algo de felicidad, “será respondida en menos de 24 horas. Si no lo haces, deberás pagarme $100,000. Eso es una suma modesta comparado con lo que te piden. Nada de millonadas ni Helenas de Troya en pieles de tigre. Naturalmente no habrá represalias de ningún tipo si yo gano.”
- “Ciertamente!” murmuró el Diablo. “Y tu que arriesgas?”
- “Si pierdo, seré tu esclavo por un periodo corto de tiempo. No tormentos ni pérdida de alma (al menos no por $100,000). Tampoco haré daño a mis parientes o amigos. Sin embargo –aclaró–, hay excepciones.
El Diablo no pareció muy complacido, jalando su cola bifurcada petulantemente, que, luego de mostrar algo de dolor, dejó de hacer.
- “Lo lamento”, dijo sin mayor emoción, “Yo negocio únicamente con almas “, no tengo escases de esclavos. La cantidad de servicio gratuito y de corazón que recibo de los humanos te sorprendería. Sin embargo, te diré que haré. Si no puedo responder tu pregunta, no sólo recibirás los míseros $100,000, te daré cualquier suma dentro de lo razonable. Además ofrezco salud y felicidad el resto de tu vida. Si respondo tu pregunta, bueno, conoces las consecuencias. Es la mejor oferta que puedo ofrecer”. Sacó un cigarro de la nada y le dio un buen golpe en silencio.
Simon se quedó viendo sin realmente ver. Pequeños indicios de sudor aparecieron en su frente. En el fondo de su corazon, sabía cuales eran los términos del Diablo. Apretó la mandíbula, apostaría su alma a una pregunta que ningún hombre, bestia o demonio pudiera responder en 24 horas.
- “Si incluyes larga vida, dentro de la oferta de salud y felicidad, tenemos un trato”.
El Diablo asintió con la cabeza. Tomó su cigarro de su boca, lo vió con algo de desagrado, lo tocó con uno de sus dedos. Instantáneamente se convirtió en una enorme menta rosa, la cual se comió un poco ruidosamente.
- “Acerca de tu pregunta”, dijo, “debe tener respuesta, o el contrato se invalida. En la Edad Media, encontré gente que proponía trucos. Unos pocos llegaron con paradojas como una acerca de una villa donde habia un barbero que le cortaba la barba a todos aquellos y sólo aquellos que no se la cortaran ellos mismos, ‘quien le corta la barba al barbero?’ es lo que preguntaban. Y como Russel bien dijo, el “todo/todos” hace la pregunta sin sentido y la vuelve irrespondible”
- “Mi pregunta será solo una pregunta no una paradoja”. Le aseguró Simon.
- “Muy bien. La responderé… ¿De que te burlas?”
- “Nada”, respondió Simon, poniéndose serio nuevamente.
- “Tienes buenos nervios”, dijo el diablo
El diablo presentó el contrato y sacó una afilada navaja de bolsillo con la cual haría la incisión en el dedo para firmar con sangre. “Espera un momento” –dijo el diablo– “permíteme esterilizarla, podrías infectarte de algo”. El Diablo se la acercó a la boca y ligeramente sopló en la punta de la navaja, volviéndola de un rojo intenso. “Ahi tienes, ahora un piquete y tendras tu tinta. Firma en la segunda línea, por favor; yo firmo en la otra”.
Simon dudó por un instante mientras veía la punta de la navaja al rojo vivo.
“Firma!”, urgió el diablo. Simón firmó.


psss y la segunda parte que rollo?!
Estoy traduciendola, paciencia, paciencia…
Ya esta la segnda parte. Saldrá al público el 20 de Agosto.
hermano, yo quiero leer la historia completa pero no la he encontrado podrias publicarla o decirme donde la puedo encontrar?
La tengo completa aqui:
http://zarzamora.com.mx/archivo-historico/1156